El verano, las vacaciones y la hiperconectividad

Acaba el verano, volvemos a la rutina. Han terminado las vacaciones. ¿Hemos descansado?¿Hemos sido capaces de dedicar tiempo de calidad a nosotros mismos? A nuestras familias y amigos? Probablemente no.

Vivimos en un mundo hiperconectado. Constantemente conectados a noticias, grupos de whatssap, email del trabajo, blogs, RR.SS. Información al minuto. Sin restricciones de tiempo o de lugar. Y en muchas ocasiones, el flujo de información que recibimos es principalmente ruido. Ruido confuso, de muchas fuentes, que en ocasiones se emite sin un mínimo de reflexión previo, y muchas veces se recibe sin pararse a pensar el impacto que tiene, inmediatamente silenciado por la siguiente noticia, el siguiente comentario o la siguiente broma viral.

Y lo que es peor. Las vacaciones, como las conocíamos tiempo atrás -momento de desconexión, de recarga- dejan de serlo por la constante necesidad que nos creamos de chequear el correo. De revisar el grupo de whatssap.De ver ese “peep-peep” que suena. Y si no suena, casi peor…¿No se acuerda nadie de mi? ¿No entra correo nuevo? Qué angustia.

No hay quien nos entienda.¿O si?.  Nos pasamos el día, enganchados a aparatitos, que en muchos casos están conectados a una descarga de datos. Consumimos ancho de banda, consumimos información…consumimos? o somos nosotros el producto?. Porque luego descubres que lo que se persiguen son tus datos, tu información de hábitos y consumo, tu localización etc.

Hemos vuelto entonces a la rutina, y en la oficina es incluso peor. Hace años, la gente se acercaba a tu mesa, o te llamaba por teléfono, e incluso estaba el email…pero ahora debes estar pendiente no te dejes nada… La convocatoria de la próxima reunión te puede llegar a través de email, güasap, móvil, correo electrónico, Avisador de CRM, mensajería instantanea como SKYPE…fascinante. Y empiezas a trabajar, delante de tu ordenador, y te saltan avisos de debates que te interesan (¿seguro?) en LKDN o comentarios que son tendencia en la red del pajarito azul. Las cosas de Feisbuk las dejas para luego porque estás en horario de trabajo…(aunque claro, una mirada habrá que echarle).

Pero lo peor de todo esto, lo que no consigo controlar, lo que me supera enormemente…es que para cada una de estas cosas es necesaria…UNA CLAVE. Una nueva clave. Imposible que no se te olvide alguna. Y no hay nada más ineficaz que eso. El tiempo que hay que dedicar a pensar en cual es la clave para conectarte a la siguiente pantalla de nuestra vida.

Hyperconectados…hyperliados…hyperperdidos. Alguna solución posible?matrix-1013611_1920

 

 

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