Tiene que haber gente pa’ to!

Dicen del célebre torero El Gallo, que en un encuentro con Ortega y Gasset, al enterarse de que éste era filósofo (y preguntar “y ezo, qué eh lo que eh?”), que su comentario final fue algo así como “Azi es er Mundo, Hay gente p’a tó!. Ese hay gente pa’ to’ viene a la cabeza al leer que en Corea del Sur, una empresa de Biotecnología, ha descubierto una forma de hacer dinero, clonando animales.

Más allá de los supuestos de investigación cientfícia, que en los años 90 llevaron a la clonación de ovejas como Dolly, y que tienen un indudable valor aunque en ocasiones quedan disquisiciones morales a revisar, en este laboratorio se dedican a clonar perros que han fallecido para que sus afligidos dueños puedan seguir con su mascota en casa.

El slogan del laboratorio es “Prolongue la relación con su perro. No solo clonamos canes, restauramos corazones rotos”. Así, sin más. Con su vertiente emocional y todo, para que te autoconvenzas de que tomar la decisión de clonar a tu perro es lo mejor que puedes hacer. El capricho tiene un coste de unos 75000 euros. Este dinero se emplea posteriormente en sufragar los estudios sobre clonación y células madre que el doctor Hwang Woo-Suk realiza en sus propios laboratorios. Este doctor se hizo famoso hace unos años al asegurar que había clonado al primer embrión de ser humano, lo que generó muchísimo revuelo por sus connotaciones éticas (aunque luego no lo confirmó y se puso en entredicho toda su metodología, pasando rápidamente de héroe a villano.

Hay gente pa’ to’. Si se puede gastar 75000 euros en la clonación de un perro, es de suponer que tiene el resto de sus necesidades cubiertas. No he tenido nunca perro, y no se como puede ser de profundo el vínculo entre un perro y su amo, aunque internet está plagada de historias enternecedoras. Imagino que si ese laboratorio (Sooam Biotech) ha establecido ese precio, es porque existe una demanda, y una serie de clientes dispuestos a pagarlo. Yo les recomendaría que tratasen de visitar algunas de las perreras que tenemos en este país con cientos de cachorritos de los que se regalaron en Navidad, y que ahora no pueden ir de vacaciones con sus familias…y que inicien una nueva relación con otro perrito. Pero hablo desde la ignorancia. Imagino que los dueños de perros, que tienen una relación tan estrecha con su mascota, que la llegan a asimilar a la de un familiar, te responderían que no puedes sustituir un familiar fallecido saliendo a la calle a elegir otro familiar…

Aunque los perros sean clonados, yo creo que no serán el mismo perro. Aunque su carga genética sea la misma, su carácter será similar, pero no el mismo porque parte del carácter nos lo forja el entorno, las experiencias vitales a las que nos enfrentamos y las situaciones que nos rodean. Estos perros clonados serán similares a los originales pero no habrán vivido lo mismo que sus predecesores, porque nunca te puedes bañar dos veces en el mismo río.

Es digno de aplaudir la iniciativa de este laboratorio. Si han encontrado un nicho de negocio, un tipo de cliente determinado dispuesto a pagar un buen dinero por un determinado servicio, y lo hacen de forma eficaz, perfecto. Además, parte del dinero que se ingresa por esta vía se usa para sufragar otros estudios con células madre del polémico científico surcoreano. Y esto también es encomiable.

Al verse fuera del sistema de financiación convencional, está buscando nuevas vías de financiar sus estudios y sus ideas. Si es así, perfecto. Sin embargo, las fronteras éticas en estos tipos de investigaciones son muy difusos, y el autofinanciar tus investigaciones puede llevar a pensar, “no rindo cuentas ante nadie, nadie me paga, hago lo que yo quiero…”. Y en investigaciones con células madre y embriones humanos, esto puede ser delicado.

Las investigaciones con células madre están llamadas a romper paradigmas y barreras en las investigación biomédica y biotecnológica en los próximos años. Lo están haciendo ya de hecho. Pero debe ser dentro de un orden y unos protocolos, dentro de estas normas que permitan mantener parámetros éticos, sin atajos, bienvenidos todos los investigadores, clonando o no perros para sufragar sus gastos.

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